Empate en Maldonado
Siete categorías en la cancha techada
de Estrella de Maldonado
La tira verde viajó. Siete categorías hicieron el camino hasta Estrella de Maldonado y se plantaron en la cancha techada con el sello que caracteriza a Defensores de Olivos: competir, siempre. La jornada terminó equilibrada —tres victorias, un empate y tres derrotas— pero los números fríos dicen poco de lo que pasó adentro de esa cancha.
El primero en salir fue el equipo de la 2019, 0–1. Los Mellizos Vitale estuvieron por encima en todo momento y generaron las mejores situaciones de Olivos. El gol en contra no refleja lo que pasó. Y el momento que quedará es este: un remate local que se desvía, Pedro el arquero —con esa dosis de locura que todo buen guardameta necesita— sale a cortarlo, y es Joaco Salvador quien, parado sobre la línea misma, evita el gol ante el aplauso unánime de toda la gente presente. Un partido perdido que, sin embargo, no se va a olvidar.
«Joaco Salvador la sacó sobre la línea. Toda la gente aplaudió.»
Siguió la 2013, 4–1, que eligió la seriedad como argumento. Sin estridencias, con todos tirando para el mismo lado, el equipo mayor del viaje demostró que la concentración también es una forma de ganar. Desde Lolo en el arco hasta el último jugador de campo, nadie bajó los brazos. Lucas Uriarte se encargó de firmar dos de los cuatro goles con los que se cerró la faena.
La 2018 1–1 atraviesa un proceso de reconstrucción tras perder algunos jugadores que migraron a la categoría 2019. En ese contexto, el empate ante el local en uno de los partidos más apretados de la jornada tiene otro valor. Las sensaciones fueron positivas y eso, en una etapa de transición, pesa tanto como los puntos.
El partido más contundente llegó con la 2014, 7–2. Dominio total, propuesta clara y un arco bien custodiado por Lolo Avalde que le dio al equipo la tranquilidad para animarse a jugar adelante sin miedo. Un resultado que, más que un marcador, fue una declaración de intenciones.
La 2017 enfrentó el partido más difícil de la tarde. Estrella de Maldonado jugó en su cancha, con su gente, y fue superior durante casi todo el desarrollo. Día para aprender, guardar y volver mejor.
La 2016 3–5 llegó al partido con varias bajas y completó el plantel con jugadores de la 2017. Ante un rival bien organizado que supo aprovechar cada ventaja, las ausencias terminaron siendo determinantes. No fue un equipo superado, sino uno que compitió en inferioridad y aun así hizo el partido.
El cierre de la jornada lo puso la 2015 con la tarde más festiva: 9–6. Quince goles en una cancha techada de fútbol infantil es una estadística que habla sola. Los dos equipos se animaron, pero Olivos se animó más. Mateo Camacho fue la figura en un encuentro vertiginoso que no tuvo un segundo de respiro. Una forma inmejorable de cerrar el viaje.
Share this content:


Publicar comentario