Una jornada dura para la tira roja

Defensores de Olivos cayó en cuatro de las siete categorías disputadas en la cancha descubierta de Estrella de Maldonado, con destellos de calidad que no alcanzaron para torcer el rumbo general.

La cancha descubierta de Estrella de Maldonado, en Palermo, fue el escenario de una tarde que dejó sabores encontrados para Defensores de Olivos. Siete categorías en disputa, cuatro derrotas y tres victorias para la tira roja: el balance de los números no fue favorable, aunque el partido a partido mostró una historia más rica y matizada que el simple recuento de resultados.

La jornada arrancó con una alegría para la 2019. Los más chicos del plantel salieron enchufados, con conexiones fluidas en ataque y una concentración que le permitió a Defe construir una ventaja sólida de 4-1 antes del entretiempo. Los goles fueron obra de Tomás Rubín y Liam Barki. El segundo tiempo, sin embargo, trajo otro equipo: Defensores se relajó, perdió la intensidad y Maldonado encontró el camino de vuelta, acercándose a uno en el marcador. En ese tramo caliente, Juanma But Gusaim apareció bajo los tres palos para tapar un mano a mano que pudo haber significado el empate. Tres puntos trabajados, sufridos y merecidos.

La categoría 2013 ganó, pero el técnico sabe bien que el resultado no contó toda la verdad. Fue un partido sin brillo, marcado por ese desgano tan habitual —y tan comprensible— en chicos que transitan esa franja de edad donde el cuerpo y la cabeza a veces no van en la misma dirección. A Defensores le costó conectar, defender con intensidad y sobre todo estar cerca de la pelota: siempre un paso tarde, siempre a destiempo. El 5-3 final es un colchón que no refleja la poca energía desplegada, aunque hubo una imagen para guardar: el último gol, de Matías Daian, fue de una calidad diferente. Control en el aire, cuerpo acomodado y definición de zurda con una precisión que no tuvo ninguno de los que vinieron antes.

Con la tarde ya avanzada llegaron las derrotas, empezando por la de la 2018. Durante los primeros quince minutos el partido estuvo abierto y Ciro Cabrossi generó varias situaciones de peligro que pudieron haber abierto el marcador para Defe. Pero el gol no llegó, y cuando Maldonado lo abrió, el partido cambió de mano por completo. El rival administró los espacios con criterio, amplió dos veces más y cerró sin sobresaltos un 3-0 que pudo haber tenido otro color.

En la 2014, Estrella de Maldonado mostró su mejor versión: contundente arriba y sólido atrás en la primera parte, con Defensores sin ideas para hacerle daño. En un momento del partido, la lluvia se hizo presente sobre la cancha descubierta de Palermo, pero el juego siguió adelante. El agua no cambió el guión: el marcador ya estaba largo y aunque en el complemento Defe generó bastante más y desaprovechó varias situaciones, la brecha era demasiado amplia para pensar en una remontada real.

La 2017 perdió también, con Enzo sólido en el arco y Juani Casco como el más activo en el medio intentando instalar el juego de la tira roja en campo rival. La imagen de la tarde la dejó Leito Rodríguez con una chilena en el segundo tiempo que por poco no termina en gol: no entró, pero esas acciones son las que quedan en la memoria de los compañeros, de los padres en la tribuna y del entrenador que la vio desde el costado.

La 2016 cerró el tramo de derrotas con el resultado más ajustado y acaso el más doloroso. Los pibes se midieron ante el último campeón de la categoría y no se achicaron: le propusieron un partido de igual a igual, lo pusieron en aprietos en varios momentos y estuvieron lejos de lucir superados. Perder de manera ajustada ante el campeón vigente habla de un equipo que crece y entiende que ganar no es el único termómetro del progreso.

Y como para terminar con buen sabor, la 2015 cerró la jornada con el mejor partido del día. Ganó con contundencia y con un fútbol que se disfrutó de principio a fin. Pipo en el arco estuvo preciso en todo lo que le llegó, mientras que Beni y Benja en el fondo conformaron una zaga segura que le dio al equipo la solidez para animarse hacia adelante sin miedo. El gran protagonista fue Nico Furchi, que ingresó desde el banco y convirtió dos goles. El segundo quedará en la memoria: un taco preciso, ejecutado con la naturalidad que solo tienen los chicos que juegan con mucha libertad y poco miedo. El punto final perfecto para la mejor actuación colectiva de Defensores en la jornada.

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